El costo de la distribución de energía en los sitios de construcción es alto. Cuando se inician cargas de impacto, el aumento de corriente es de 3 a 5 veces mayor que durante el funcionamiento normal. En las soluciones tradicionales, la red eléctrica debe configurarse de acuerdo con la potencia máxima de la carga, o deben instalarse generadores diésel, lo que resulta en altos costos. Además, las cargas de impacto en los sitios de construcción causan fluctuaciones significativas en el funcionamiento de los generadores diésel, lo que conduce a una baja eficiencia y un alto consumo de combustible.